
La vorágine de tu ambigüedad comprendida,
es la neblina de mi barca navegante,
es la ceguera de mi alma.
En ocasiones eres la brújula de mis días
y el faro del crepúsculo ardiente...
En otras, la daga de mi conciencia
y la hipertensión de mis fatigas.
Yo soy como el sol que asota la playa
caliente en desmesura...
Apasionado e inquieto
hasta llegar al paraíso de la locura...
También me aislo como la tortuga
en las paredes de mis trincheras
o me asemejo al avestruz,
pues para quedar encerrado,
el silencio es mi mejor aliado.
Hoy Ud. y yo, mayo y hembra,
papel y lápiz, poder y ciencia,
cielo y tierra, lágrima y tristeza
agonía y felicidad...
A veces amantes, otras solo aliados...
A veces enemigos, otras refugiados...
Vamos por el mundo diciendo:
¡amor solo es lo que veo en ti, a mi lado!





